sábado, 29 de enero de 2011

Mitos Sobre La Violencia Sexual: Y Análisis de un Cuento Tradicional


Por Beatriz Sotomayor

Este artículo es anecdótico, analizo los rumores que siguieron a una denuncia de abuso sexual que ocurrió en una tradicional universidad católica chilena y luego hago un análisis de la caperucita roja, pues creo que los mensajes de este cuento son muy similares al juicio social que rodea una situación de violencia sexual.

En fin la situación fue esta:

Una joven estudiante en práctica visitó a su profesor supervisor en su oficina en la universidad, y él  intentó violarla, ella escapa y pone una denuncia.

El rumor corrió como el fuego sobre la pólvora y se armaron dos bandos, el de él y el de ella, y circularon tres versiones de los hechos, estas versiones son muy estereotipadas y risibles, pues muestran lo caricaturesco que es modificar los hechos para que entren en la idea tradicional del bien y el mal.

1ª Versión: Ella es pura y él es un sucio degenerado.

Escena 1: El estaba en su oficina, probablemente masturbándose con revistas pornográficas o fotos de niños.
Escena 2: Ella toca la puerta y entra a su oficina, ella está preocupada por su desempeño en su práctica profesional, luce un vestido nada revelador, ni asentador, digamos monja en ropa de calle, además ella nunca jamás le ha sonreído ni ha dado la más mínima muestra de familiaridad con él, ni con ningún hombre jamás.
Escena 3: El salta sobre ella, y le trata de arrancar la ropa, incluso le rompe los calzones.
Escena 4: Ella logra huir y pone una denuncia.

2ª Versión: Despecho

Escena 1: Él trabaja diligentemente en su oficina y solo tiene pensamientos nobles y elevados.
Escena 2: Ella entra a la oficina, su escote es más revelador que una radiografía, su ímpetu es el de un rinoceronte en celo y bajo la influencia de anfetaminas. Ella se ofrece, el se niega, ella lo ataca, el se defiende como puede, finalmente ella se retira jurando venganza.
Escena 3: Ella pone la denuncia

3ª Versión: Ella se lo busco

Ella siempre fue coqueta, y siempre vistió ropa reveladora. Ella lleva años coqueteando con todo lo que se mueva, y cuando el profe no aguanto más (pues los hombres tienen instintos y necesidades que las mujeres no debemos provocar), ella se negó y para colmo de la chuecura lo denuncia.
Antes de seguir quiero establecer algo, en teoría todos y todas somos libres de hacer lo que queramos a menos que hagamos daño, pues no tenemos derecho a dañar a otrxs. Entonces, la ropa como sea que sea, ni los lugares a los que vayamos justifican un ataque de ningún tipo, es terrible que el que las mujeres vivan sus vidas con poco miedo, se lea como “exponerse” y “buscarse” algo desagradable, la vergüenza debe ser de aquellos y aquellas que agreden a otros y otras, no de las personas víctimas de agresión.

Estos rumores me recordaron una clásica historia para niños y niñas: La Caperucita Roja, por favor tómense el tiempo de leer el cuento, les adelanto que mi análisis se basa en la idea de que este cuento es una alegoría sobre la violencia sexual, y que aquí podemos encontrar ideas estereotipadas, sobre lo que es ser un hombre, una mujer joven, y en general como esta mujer joven tiene que andarse con precauciones todo el rato, lo cual obvio impacta la calidad de vida y la calidad de las relaciones que ella pueda establecer. Además dan forma al juicio social que tiene un acto de este tipo.



Caperucita roja, en versión de los hermanos Grimm

Había una vez una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa roja y la muchachita la llevaba tan a menudo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.
Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a su abuela que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí el lobo.
Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la Abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas...
De repente vio al lobo, que era enorme, delante de ella.
- ¿A dónde vas, niña? - le preguntó el lobo con su voz ronca.
- A casa de mi Abuelita - le dijo Caperucita.
- No está lejos - pensó el lobo para sí, dándose media vuelta.
Caperucita puso su cesta en la hierba y se entretuvo cogiendo flores: - El lobo se ha ido -pensó-, no tengo nada que temer. La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de los pasteles.
Mientras tanto, el lobo se fue a casa de la Abuelita, llamó suavemente a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador que pasaba por allí había observado la llegada del lobo.
El lobo devoró a la Abuelita y se puso el gorro rosa de la desdichada, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Roja llegó enseguida, toda contenta. La niña se acercó a la cama y vio que su abuela estaba muy cambiada.
- Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!
- Son para verte mejor - dijo el lobo tratando de imitar la voz de la abuela.
- Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
- Son para oírte mejor - siguió diciendo el lobo.
- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!
- Son para...¡comerte mejoooor! - y diciendo esto, el lobo malvado se abalanzó sobre la niñita y la devoró, lo mismo que había hecho con la abuelita.
Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado y creyendo adivinar las malas intenciones del lobo, decidió echar un vistazo a ver si todo iba bien en la casa de la Abuelita. Pidió ayuda a un serrador y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al lobo tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba.
El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. La Abuelita y Caperucita estaban allí, ¡vivas!.
Para castigar al lobo malo, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó.
En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Roja había aprendido la lección. Prometió a su Abuelita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Abuelita y de su Mamá.

Análisis

La idea de que este cuento de la caperucita, es una alegoría de la violencia sexual no es únicamente mía, como intento establecer con algunas de las imágenes, es mas en mi búsqueda en google sobre the red riding Hood, encontré dibujos nada de alegóricos sobre la violencia sexual, incluyendo uno de un hombre-lobo violando a caperucita, que no incluí, pero entre los que si están presentes se pueden ver algunos muy sexualizados. También incluí algunos donde la Caperucita da la pelea y gana. Ahora algunas ideas:
Para considerar que la víctima no se “lo busco”, está el requisito de la inocencia, que implica alguien sin voluntad, ni vida propia. Por ejemplo se culpa a Caperucita por recoger flores, el único acto de voluntad propia que tuvo, no se la culpa por estar en el bosque, porque estaba allí por encargo y para hacer algo “noble”, además el acto de recoger flores o de hablarle al lobo no tuvo nada que ver con la decisión de esté de atacarla.

Al ver al lobo como una metáfora del agresor sexual, se puede ver que desde el cuento quien agrede sexualmente es un depravado, y es un animal, es decir subhumano, imaginemos a alguien que se masturba compulsivamente y no puede hablar de corrido sin babear, ni decir comentarios inapropiados. Si pensamos que esta es la idea cultural de quien agrede, muchos agresores y agresoras pueden quedar impunes, porque alguien que sepa presentarse y tenga habilidades sociales, no encaja en este perfil animalesco.
Imaginemos que Caperucita se hubiera ido al bosque a fumar marihuana y a relajarse, es decir seria alguien con vida propia, cuyas actividades pueden ser cuestionadas, pues no son nobles, ni desinteresadas per se, entonces podríamos decir que se lo merecía por estarse exponiendo, esto según la premisa de que el lobo tiene ciertas necesidades que no deben jamás nunca “provocarse” a menos que sea por motivos de fuerza mayor, y con provocar, me refiero a simplemente estar físicamente cerca, o a hablarle.

El lobo, el Cazador y Caperucita, muestran la idea cultural del poder y las conductas y motivaciones de hombres y mujeres. Siendo que Caperucita es bonita y obediente, un personaje plano, sin mucha voluntad, ni ideas propias, que debe seguir “las juiciosas recomendaciones” de sus mayores. El lobo, representa al hombre que usa la violencia para agredir y satisfacer sus instintos, el cazador representa al hombre que usa la violencia “altruisticamente”, también representa el juicio social y el linchamiento. Ahora la figura del lobo me recuerda algo que me dijo mi amiga Alejandra, sobre la idea cultural acerca de los hombres: “dicen que las feministas odian a los hombres, eso no es verdad, lo que pasa es que nosotras esperamos mas de ellos. Las que los odian son las que los ven como animales en celo permanente, violentos e incapaces en pensar en algo más que en el sexo y de tener algún tipo de sentimiento elevado o interés aparte, alguien de quien nada se puede esperar”.
Lo más peligroso de esta inocente historia es que asume que la victima por fuerza es una mujer, ella no puede ser victimaria, y un hombre no puede ser víctima. El es el agresor y siempre es violento así sea para proteger o para maltratar.

Finalmente toda la idea de cómo sucede la violencia sexual, esta estereotipada, como me comentaba una amiga que es profesora de autodefensa: la idea del desconocido que salta desde detrás de un arbusto es inexacta, la mayoría de las veces la victima conoce a quien la o lo agrede, pues suele ser alguien conocido y con el que tiene una relación de confianza. La Moraleja del cuento es quedarse dentro de la casa y no salir a la calle ni tener contacto con desconocidos, pero la realidad es que el ataque sexual no suele ocurrir en la calle.


1 comentarios:

Alejandra Corvalán Navia dijo...

Muy buen artículo gracias por compartir. Agrego algo para el análisis una nueva versión de la caperucita que entiendo ha sido premiada y vanagloriada porque viene desde otra lectura completamente diferente, una niña que deja de ser esta inocente e indefensa pequeña....


"Una caperucita roja" de Marjolaine Leray
http://www.youtube.com/watch?v=OczP_x9Csh4

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